viernes, 23 de septiembre de 2016

El cole en casa



Como traductora, no puedo evitar comparar la escolarización en casa con la situación de un traductor autónomo. ¿Qué mejor que levantarse a la hora que te dé la gana y ponerte ante el ordenador a hacer lo que te gusta en pijama? Si tengo que ir al médico, pues me levanto y me voy. De paso, hago una paradita en la frutería y en el súper y, cuando tenga hambre, me haré la comida. Todo ventajas, ¿o no? Pues no. Al principio está bien, pero enseguida te das cuenta de que echas en falta algo: vida social. Para un niño, y no digamos para un adolescente, la socialización es crucial. De pequeña, me levantaba con muchas ganas de ir al cole. Me gustaba, sí, era buena alumna y todo eso; pero, sobre todo, quería volver a encontrarme con mis amigos. 

¿Y si en vez de ir al colegio... viene el colegio a casa? Es evidente que una educación individualizada tiene muchísimas ventajas. El aprendizaje es muy rápido. Tienes toda la atención del profesor. Y si se te dan bien las matemáticas no pierdes el tiempo haciendo ejercicios que no te resultan desafiantes solo para seguir el rimo de otros compañeros.

Hay una familia en Valladolid que no cree en la escolarización obligatoria y los hijos van al cole desde casa mediante un curso online de Estados Unidos. Estudian, en general, las mismas materias que se imparten en el sistema educativo tradicional. Además, como actividad «extraescolar» tocan instrumentos y hablan varios idiomas. Esto último, más gracias a la educación que se les inculca en casa que al programa de estudios a distancia. Parecen muy felices con su vida a pesar de que, para mí, les falta algo muy importante: amigos. Y no solo amigos. Relacionarse con otros chicos de su edad, saber qué es lo que pasa en el mundo, que existe vida más allá de las paredes de su casa y de los museos que visitan. Todo el tiempo de entretenimiento del que disfrutan es exclusivamente individual (a lo sumo, en pareja con su hermano). Los niños necesitan correr, salir y descubrir el mundo solos. Conocer otros chicos de su edad con problemas distintos; familias distintas. Esto solo se consigue en la escuela. 

Es cierto que, a simple vista, parece que estos dos hermanos de Valladolid son muy maduros, y que su educación desde casa los hace autónomos y los carga de muchas responsabilidades de los que carecen muchos otros estudiantes de su edad. Esto es muy positivo para su desarrollo intelectual, pero ¿es esto tan necesario? Al pasar tanto tiempo en casa, disponen de más ocasiones para ayudar a sus padres con tareas del hogar. ¿No se aprende esto también en el día a día, o cuando te emancipas? ¿Qué prisa hay?

En definitiva, podría decirse que la educación en casa tiene una gran ventaja frente a la escolarización en lo que se refiere a aprendizaje y adquisición de conocimientos. No obstante, ir a la escuela no solo significa ir a aprender: la escuela desempeña un papel fundamental en el desarrollo psicológico del niño y el adolescente gracias a las relaciones sociales que allí se establecen. No se puede privar a un niño de ir al colegio, por mucho que se cuestione el sistema educativo de nuestro país.

2 comentarios:

  1. ¡Hola Alba!
    Me ha gustado tu reflexión final. Aprender no debería significar obtener conocimientos en casa o en el aula, sino que una serie de valores sociales se tienen que tener en cuenta también.
    Un saludo :-)

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  2. ¡Muchas gracias por tu comentario, Iris!

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