Una de las funciones del profesorado es: "la evaluación del proceso de aprendizaje del alumno, así como la evaluación de los procesos de enseñanza"
La evaluación del alumno es un aspecto importantísimo que el profesor debe considerar. Es esencial pararse a reflexionar unos minutos después de la clase y tomar nota del comportamiento del alumno, su motivación, su participación y su aprendizaje. Al hacer esto y analizar las notas tomadas día a día o semana tras semana resulta más fácil comprender los propios resultados académicos tras las evaluaciones. ¿Por qué ha suspendido? ¿Ha sido la falta de motivación? ¿La escasa atención en el aula? En el documental Un pulso al fracaso vemos cómo, además, esta toma de notas sirve para explicar detalladamente en una tutoría con el alumno qué es lo que está fallando y cómo se puede mejorar. En esencia, la evaluación del aprendizaje le sirve al profesor para saber si está siguiendo las técnicas adecuadas para ayudar a sus alumnos a aprender; al mismo tiempo, el alumno necesita saber si su trabajo en el aula y fuera del aula tienen algún efecto en sus conocimientos.
En cuanto a la evaluación del proceso de enseñanza, es precisamente la evaluación del alumno la que nos ayuda a discernir si la enseñanza es de calidad o no. Al fin y al cabo, lo que se quiere es que el alumno aprenda y obtenga buenos resultados. En cualquier caso, siempre es necesario evaluar el sistema de enseñanza y sobre todo no conformarse con lo que se tiene solo porque es aceptable. Siempre existe un margen de mejora y es muy importante pensar en nuevas estrategias para solucionar problemas y arreglar lo que no funciona. Un claro ejemplo de esto es el tipo de enseñanza que ha desarrollado y ofrece la Fundación Tomillo. Para un joven sin motivación o interés por sacarse el graduado escolar y que es muy activo, resulta interesante combinar la enseñanza tradicional en el aula con el aprendizaje de una profesión.
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