«¡La culpa es del
sistema!», una exclamación que se puede escuchar, oír (si me apuras, se puede
leer en la mente de muchos, también) cada vez más en España. ¿Y por qué nos
quejamos tanto del sistema? Parece que quejarse está de moda (en general, no
solo en lo referente a la educación) y uno de los principales motivos es la
globalización. Gracias a los medios de comunicación, y, en especial, a
Internet, la sociedad tiene al alcance mucho conocimiento, y, como todos
sabemos, el conocimiento es poder. Al contrario que hace 20 años, ahora tenemos
acceso a mucha información, como, por ejemplo, a través del estudio PISA, a los
resultados académicos de otros países. Y, aunque las comparaciones son odiosas…
no podemos evitar sentirnos inferiores en lo educativo a otros países.
Pongamos por ejemplo
Finlandia, el país con los mejores resultados en los tres ámbitos evaluados en
el estudio PISA (lectura, matemáticas y ciencias). ¿Qué pasa con España? ¿Dónde
está el problema? Y lo más importante: ¿y la solución?
España y Finlandia son
dos países muy distintos. Por su ubicación en el mapa, tienen una climatología
diferente, lo que afecta (aunque no lo parezca) a su modelo social: horarios, dieta,
empleo, aficiones. Aunque todo esto parezca banal, lo cierto es que influye,
por supuesto, en la educación.
Podríamos entrar a
analizar cómo las horas de luz o el clima modifican el ritmo de vida de una
persona. Ejemplo. Durante una gran parte del año, en Finlandia apenas hay horas
de luz. ¿Qué mejor que quedarse en casa leyendo un buen libro? En España, los
niños hacen a toda prisa los deberes para poder salir al parque a jugar. Pero, ¿cuál
es la alternativa cuando llueve o hace frío? ¿…qué tal un rato de videojuegos y
un rato de televisión? Siento la generalización, pero mi experiencia con
alumnos españoles me dice que los hobbies
favoritos de los estudiantes de primaria y secundaria casi siempre están
relacionados con una pantalla.
¿Qué diferencia al sistema
educativo español del finlandés? Aún sin ser una experta en el país de Papá
Noel, puedo mencionar ciertos aspectos sobre la educación de los fineses que
llama mucho la atención: en primer lugar, cabe destacar el prestigio que se les
concede a los profesores. En Finlandia, el trabajo de un profesor se considera
tan valioso como el de un cirujano o un juez. Además, los maestros finlandeses
tienen claro que los niños no tienen que pasarse todas las tardes en casa
haciendo los deberes. Las jornadas lectivas son más cortas, por lo que pueden
disfrutar de su tiempo libre y descansar. De esta forma, ir al cole deja de ser
un rollo y el rendimiento es mayor.
Todo esto no quiere
decir que copiando el modelo finlandés se acabe con el fracaso escolar en España.
¿Que la culpa es del sistema? Es posible. No obstante, en vez de buscar
culpables y, mientras nuestros políticos deciden cuál será la próxima reforma
educativa, los profesores tenemos que cumplir con nuestra misión de motivar a
los alumnos y hacerles ver la importancia de su formación.
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